
Mi querido Isaac suele decir que "el talento es mera suerte, lo que importa es la valentía".
Y exacto, el talento no es más que puro azar, algo con lo que son tocados algunos individuos de nuestra sociedad y que provoca que ellos sean capaces de hacer determinadas cosas increíbles sin apenas esfuerzo. Pero no se trata de algo que ellos hayan alcanzado con el sudor de sus frentes, sino que siempre han sido así, llevan conviviendo toda la vida con ese don, y por lo tanto no saben lo que es realmente conseguir algo luchando mucho por ello.
Yo soy testigo de este hecho día a día en mi instituto. Cada mañana, en las horas muertas en las que estoy leyendo o descansando de mis compañeros de clase y sus adolescentes pensamientos, me pongo a observarles y llego a la conclusión de que, mientras algunos necesitan mucho trabajo para conseguir algo, otros en cambio son capaces de hacer maravillas con los ojos cerrados. Esto es fantástico ejemplo de a qué me refiero: los primeros tienen que trabajar mucho para conseguir lo que los segundos hacen sin ningún problema.
Pues bien, el otro día, diseñando la página web que tenemos en construcción me di cuenta de algo: es posible que no seamos los más talentosos del mundo (a pesar de que todos valemos mucho como mi queridísimo Isaac), pero si somos valientes y tenemos muchas ganas de conseguir nuestros objetivos.
Trabajando de noche, de día, en una casa, en un bar, en la calle, con lluvia, con sol... pero siempre con ilusión, esfuerzo y compañerismo.
(Y todo esto a pesar de los numerosos roces que todos sabéis que tengo con Jill y Mary en ocasiones)
A veces, y con esto demuestro más que con nada mi madurez, he de dejar a un lado el amor, y trabajar por el bien de todos nosotros.
Espero que consigamos nuestros objetivos.